Acuarios de agua dulce

Los pequeños acuarios, también llamados peceras, son realmente muy bellos. Funcionan como decorativos maravillosos e incluso se constituyen como un pasatiempo muy popular entre una gran cantidad de personas.

Si lo que buscas es montar tu primer acuario de agua dulce hay ciertas nociones básicas que debes seguir, tanto para establecerlo como para mantenerlo con el objetivo de tenerlo en las mejores condiciones posibles.

Antes que nada, desmentir la creencia respecto el sustento de una pecera de este tipo lleva mucho tiempo y trabajo. Esta apreciación no es del todo exacta, sólo se trata de conocer bien los peces que se van a cuidar para definir todas las tareas que se van a realizar en torno al acuario. Una vez que éste sea correctamente establecido, las labores esenciales que se tienen que llevar a cabo no requieren demasiado tiempo o dedicación.  Basta con efectuar un chequeo diario y simple de los equipos (para cerciorarse de que funcionan correctamente) y hacer tanto los cambios de agua como la eliminación de desechos cada cierto tiempo.

El consejo básico que debes considerar está relacionado con que el acuario no debe estar a tu gusto sino al gusto de los peces que van a habitar en él. Estos simpáticos animales tienen múltiples diferencias entre sí, sin dejar de mencionar que no todos tienen carácteres de comportamiento compatibles unos con otros.

Un dato a tener muy en cuenta es que la capacidad de las peceras no tiene que ser menor a los cuarenta litros. Asimismo, éstas no sólo se deben llenar con peces, sino también con otros complementos como plantas, caracoles y gambarios, entre otros.

Los materiales necesarios para montar tu propio acuario de agua dulce es son: una  urna, calentador, filtro con material correspondiente, sustrato para las plantas, grava, elementos decorativos (piedras, raíces, figuras, etcétera), termómetro, base para el acuario y artículos específicos de limpieza.

En relación con el cambio del agua, lo más recomendable es hacerlo de forma semanal (pero sólo hay que renovar un tercio del volumen). Otras cuestiones imprescindibles respecto al mantenimiento son el equipo de filtrado, el sifonado y el test periódico de las condiciones acuáticas (de pH y de nitratos).