Acuarismo Marino

Hasta hace no demasiado tiempo mantener peces marinos era casi imposible en un hogar convencional. Los pocos aficionados que se implicaban al máximo para conseguirlo tenían que superar numerosos obstáculos para poder mantener a sus ejemplares en las mejores condiciones posibles, pero esa proeza estaba en manos de muy pocos. De hecho, el éxito de muchos se basaba simplemente en el azar porque por aquel entonces se desconocían muchos aspectos esenciales para garantizar el correcto mantenimiento de los animales de agua salada. Durante la última década han empezado a proliferar los acuarios marinos. Eso se debe principalmente a que los investigadores que se han centrado en la materia han ido mejorando sus técnicas y las han compartido con todos los aficionados. Gran parte del mérito de poner mantener peces marinos hoy en día se debe a las empresas del sector, ya que han facilitado las tareas creando todo tipo de accesorios especiales. Encontrar peceras baratas (en Rodentia me he comprado la que tengo ahora) convencionales siempre ha sido posible, pero afortunadamente en nuestro tiempo ya podemos encontrar acuarios de agua salada también a buen precio. Al hablar de acuarismo marino la gente se refiere a la creación de auténticos ecosistema que simulan los entornos acuáticos que pueden encontrarse en el fondo de los mares tropicales. Las especies de fauna y de flora de ese tipo de hábitats presentan colores más llamativos, por lo que son muy apreciadas por los aficionados. Tradicionalmente la gente se centraba en el mantenimiento de los peces, pero hoy en día los auténticos apasionados han dado un paso más e intentan recrear estructuras de coral, jardines acuáticos y todo tipo de estructuras rocosas con la intención de crear biomas que se mantengan en equilibrio.

Tipos de Acuarios y Dimensiones
Existen diferentes tipos de peceras que pueden adaptarse a los entornos de agua salada, pero unos son más recomendables que otros. Las estructuras de cristal son las más recomendables, aunque pueden crearse entornos de agua salada también en peceras de plástico. Sin embargo, la sal es bastante corrosiva y con el paso de los años es probable que las paredes vayan nublándose y volviéndose más translúcidas. Una de las cosas más importantes para mantener un buen acuario marino son sus dimensiones. Los tanques deben tener un tamaño considerable. Son más fáciles de mantener los espacios de más de cien litros de capacidad. Hay que tener en cuenta que mantener el agua en perfectas condiciones es esencial y cuanta más haya mejor se pueden regular determinados parámetros, ya que de ese modo los cambios no son tan bruscos. La importancia del tamaño de la pecera también recae en los peces, que normalmente adquieren una longitud considerable. Además, hay muchas especies territoriales que solo pueden vivir en cautividad si disfrutan de un espacio considerable. Es normal que un aficionado principiante no se decante por un recinto de ciento cincuenta litros o más, pero tampoco hay que optar por uno de cincuenta. Lo mejor es centrarse en un espacio de tamaño medio que pueda contener varios peces con los que ir aprendiendo las técnicas poco a poco. Hay que tener en cuenta que el precio de la pecera cambia en función de sus dimensiones y también lo hacen así todos los complementos necesarios para mantener a los peces. La mayoría de los acuarios de agua dulce pueden adaptarse para crear entornos de agua salada con una inversión no demasiado grande.

El Agua de las Peceras
La vida de los acuarios gira en torno al agua, tema que puede complicarse de forma considerable con los entornos marinos. Mucha gente inexperta pensaría que lo mejor es acudir hasta una playa cerca y rellenar su pecera con agua salada natural. Sin embargo, eso sería un grandísimo error. La salinidad del entorno debe conseguirse mediante químicos y productos especiales para garantizar al máximo su calidad asegurando así la supervivencia del ecosistema. El agua debe crearse desde cero. Para ello hay que rellenar la pecera con agua destilada o desmineralizada. Se le puede practicar también la ósmosis inversa. En las tiendas de productos para mascotas venden sal especial para acuarios marinos que se debe entremezclar con el líquido en una proporción que puede variar en función de la especie que se vaya a mantener y del tipo de entorno que se quiera crear. Por norma general se utiliza un promedio de cinco kilos de sal marina por ciento treinta litros de agua. Una vez aplicado el contenido no pueden meterse los peces ni los demás organismos marinos, ya que el agua tiene que estabilizarse. Para ello hay que esperar varios días, incluso semanas. Ese proceso en el que el agua madura y en el que crecen bacterias esenciales para el mantenimiento del ecosistema se llama ciclado. Preparar el agua es sencillo, lo más complicado es mantener los parámetros adecuados para los peces marinos.

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Filtración y Mantenimiento del Agua
Una vez creado el entorno acuático empieza el momento de aprender a mantenerlo correctamente, lo que puede ser incluso más complicado. El agua marina debe ser filtrada muy a menudo para que no proliferen elementos nocivos para los peces. La acumulación de desechos puede poner en peligro el equilibrio del paraje. Al hablar de filtración hay que dejar claro que existen tres fases llamadas filtración biológica, filtración química y filtración mecánica. Ninguna de esas tres etapas debe dejarse de lado, ya que de ese modo se garantizará la presencia de un agua de calidad para los animales marinos. A diferencia de los acuarios convencionales, las peceras marinas necesitan un sump. Se trata de una especie de depósito a donde va a parar el agua filtrada antes de volver con el resto del contenido. Eso permite que haya un mayor volumen de agua, por lo que simplifica considerablemente su mantenimiento. El sump se inserta en la parte inferior del recinto y para que funcione correctamente se hace de servir de un rebosadero por el que fluye todo el contenido. Añadir un sustrato especial, rocas o incluso tejas es fundamental para facilitar la filtración biológica, ya que sobre esas superficies porosas proliferan rápidamente las bacterias nitrificantes que son esenciales para mejorar la calidad del agua. El sol nunca debe impactar directamente con el agua del acuario, ya que puede hacer variar la temperatura así como puede facilitar el crecimiento de las algas. Las bacterias se encargan de la filtración biológica, la filtración química se consigue mediante productos que ayudan a aclarar el agua y por último la filtración mecánica tiene lugar gracias a los filtros internos, externos o de mochila.

Alimentación de los Peces Marinos
La dieta de los peces de agua salada puede variar de una forma considerable en función de su especie y de su área de distribución. Existen ejemplares carnívoros como los gobios y herbívoros como los peces payasos, pero también hay variedades tanto omnívoras como carroñeras. En su hábitat natural los peces pasan gran parte del día buscando comida e intentando no convertirse en el alimento de otras especies. En la naturaleza existen una gran variedad de ingredientes de los que alimentarse. De hecho, muchas especies como las damiselas son consideradas como peces filtradores ya que se alimentan de partículas diminutas que se encuentran en el agua en suspensión. Los peces damisela por ejemplo son recolectores, mientras que los peces gato son grandes depredadores. La alimentación de los peces marinos en cautividad debe hacerse de la forma más sencilla posible, por lo que muy poca gente recurre a los alimentos naturales que los animales encontrarían en su hábitat. Por ese motivo la gran mayoría de los aficionados utilizan piensos y escamas especiales que contienen los nutrientes necesarios para garantizar el bienestar de las mascotas. Para algunas especies existen presas congeladas que son un excelente complemento para diversificar su dieta. En algunas tiendas de productos para mascotas venden krill deshidratado, lombrices e incluso camarones que resultan idóneos para algunos peces de agua salada.

Calefacción e Iluminación
Existe el principio generalizado de crear un entorno lo más parecido posible al medio marino. En función de los peces que se vayan a mantener hay que crear un tipo u otro de entorno. Por ejemplo, los peces de la superficie necesitan más iluminación que los de fondo. Además, los animales de agua tropicales no requieren las mismas condiciones de calefacción que las especies que convergen en nuestros mares. Los peces de agua salada ornamentales suelen proceder de climas cálidos, por lo que será importante añadir una buena resistencia que suba la temperatura del agua. El agua puede calentarse a través de diferentes dispositivos, pero lo mejor es utilizar calentadores con termostato incluido para que se detengan al llegar a una determinada temperaturas previamente programada. Debe tratarse de un accesorio especial que evite la corrosión ejercita por la alta salinidad. Una buena bombilla o fluorescente con radiación ultravioleta mejora el crecimiento de las algas beneficiosas, creando un fondo marino más creíble y natural. La intensidad de la luz puede variar en función de si se trata de un acuario de arrecife o si se trata de un espacio solo con peces. Existen diferentes tipos de lámparas. Normalmente se utilizan luces led, fluorescentes T5 y lámparas alógenas. Los peces y la roca viva no requieren luces especiales, pero sí las algas y los corales. Las luces led proveen de iluminación con mucha potencia y consumen muy poco.

Peces Marinos para Principiantes
A la hora de empezar a mantener un acuario de esas características hay que tener en cuenta que no todos los peces son igual de fáciles de mantener, por lo que pasamos a enumerar las mejores especies para los principiantes. En primer lugar está el gobio de fuego, especie muy atractiva que puede vivir en entornos de unos cincuenta litros de capacidad. El archiconocido pez payaso es uno de los más buscados entre los aficionados noveles y puede vivir en peceras de unos setenta y cinco litros. Los cardenales son peces muy resistentes con un aspecto curioso. La damisela de cola amarilla es un pez con un color muy llamativo que puede vivir fácilmente con otros animales, por lo que es bastante fácil de mantener. Por último otro ejemplar recomendable para empezar a adentrarse en esa afición es el pez ballesta, cuyas peculiares características físicas lo convierten en un animal muy atractivo. Hay que evitar especies como los peces ángel, los peces mariposa y los peces de roca porque son bastante complicados de cuidar. Además, presentan un carácter agresivo que puede llevar a confrontaciones dentro del agua. A parte de los peces también hay diversos invertebrados marinos recomendados para los principiantes. En primer lugar está la gamba limpiadora, que posee una línea blanca sobre su coraza roja. Los crustáceos son animales principalmente carroñeros, por lo que sobreviven con facilidad comiendo los restos de los otros animales. Es conveniente evitar el camarón arlequín porque come especímenes vivos. El cangrejo anémona requiere de un entorno especial, pero es muy fácil de mantener. Las estrellas de mar también pueden ser metidas en acuarios noveles sin problemas, al igual que las anémonas que son esenciales para garantizar la supervivencia de algunas especies. Existen muchos ejemplares idóneos para los aficionados primerizos, pero también hay muchos animales de nivel medio o alto que deben dejarse de lado hasta que se tengan ciertas nociones que solo pueden conseguirse a base de experiencia y aprendizaje. Hay que tener en cuenta que los peces son animales, por lo que solo hay que mantenerlos si se tiene la seguridad de que van a estar bien en su nuevo hogar. Ante todo hay que cuidar y respetar a todos los seres vivos de la naturaleza.